Rubén Íñiguez Pérez | Autoflagelación 1
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Autoflagelación 1

Dicen, o eso he oído algunas veces, que a la hora de llevar a cabo un proyecto los hombres son más lanzados y las mujeres más precavidas. Debe ser que no soy muy hombre, pues yo soy tan precavido que al final termino por no hacer nada. Quiero publicar algo, aunque antes tendría que escribirlo, y no estoy seguro de si estoy preparado para ello. Necesito más tiempo. No soy aún lo suficientemente bueno como para mostrarme en público. Por eso me desnudo literariamente aquí, para coger esa experiencia que supla mi falta de testosterona como para ponerme de una puta vez con esa maldita novela que tengo en la cabeza.

En realidad, me da que más que precavido soy un cagado. Tengo la extraña sensación de que por hacer cosas molesto, de que si hablo de lo que hago doy la chapa y de que soy un egocéntrico si encima muestro que soy capaz de hacerlo. Me aplico esa idea que tengo de mejor hacer nada que hacer algo por hacer (siento las redundancias). Pero claro, eso lo digo porque desprecio esos libros que están escritos por autores tan lanzados que no meditan un segundo antes de publicar y porque pienso que por eso se publica mucha mierda. pero no tendría que pensar que lo que yo escriba lo sea también. Debería de darme esa oportunidad. En el fondo me gustaría ser un poco más sinvergüenza en ese aspecto. Pero tampoco hago nada.

Dicen, o eso he leído algunas veces, que los escritores abordan temas universales mientras que las escritoras solo mundos íntimos, domésticos y típicamente femeninos; vamos, que sin interés para quienes tenemos pene. Para mí no hay nada más universal que identificarte con el narrador y sentir que lo que te está contando es sincero, aunque pueda ser inverosímil, y Lidia Yuknavitch o Marta Sanz me resultan más creíbles que el artificial Benet, por citar a un indiscutible varón. En Lección de anatomía y La cronología del agua he leído escenas que he sentido como propias o que he creído ver en otras personas; mientras que Volverás a Región solo me produjo bostezos (quizá es que el aburrimiento es universal, qué sé yo).

Envidio no ser tan hombre como para abordar temas que no sean YO YO YO, temas privados, íntimos, ¿femeninos? Pero es que lo que se dice que es universal me suele importar una mierda.

Dicen, o eso escucho cada dos por tres, que los hombres somos más quejicas que las mujeres. Sí, es verdad. Y yo lo soy más que nadie. Si no lo fuera, no tendría nada que decir. Pero precisamente por eso, porque tengo algo que decir, debería quejarme menos y escribir más.

Rubeniperez
rubeniperez85@gmail.com

Soy nada y muchas cosas a la vez: editor de Spasmo, colaborador en SpanishFear.com y un imán para los tipos raros. Adicto a vídeos estúpidos de Youtube.