Rubén Íñiguez Pérez | Motivadoras e ingeniosas
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Motivadoras e ingeniosas

Las frases motivadoras e ingeniosas son el género literario más consumido ahora mismo. Están al alcance de cualquiera y requieren apenas unos segundos de lectura. Todo el mundo las comparte en sus redes sociales. Nos hacen parecer profundos e interesantes, y además ocultan nuestro pesimismo bajo una máscara de positividad: «Combate la negatividad con sonrisas y abrazos, que nadie sepa que eres un amargado o una amargada».

Como ser literario, las frases motivadoras e ingeniosas son fagocitadas por otros géneros, sobre todo en la novela. Aunque por lo general solo habitan en las obras de esos novelistas que no leen pero les encanta escribir, esos que imitan a Paulo Coelho, pero no al de los libros sino al de los memes (es lo único que han leído de él). Sus textos son un batiburrillo de oraciones de este tipo sin coherencia ni cohesión entre ellas. Eso sí, muy poéticas y reflexivas. No importa que cuando aparezca un diálogo este sea así:

—Hola, Pepa. Buenos días. ¿Qué tal la mañana?

—Hola, Pedro. Bueno días. Bien, vengo de comprar unos alicates en la ferretería.

—¡Qué bien, Pepa!

—Sí, es estupendo, Pedro.

Da igual que el diálogo no sea natural ni que Pepa y sus alicates no intervengan en la trama de la novela, pues tras este encuentro vendrá una frase ingeniosa que nos hará reflexionar sobre la amistad. Y así todo el puto resto del libro.

Estos pobres son lo de menos, simplemente quieren escribir un libro y no saben, lo peor son los autores de frases motivadores e ingeniosas. Un tipo de gente que escribe mamarrachadas sin contenido ni sentido adornadas con palabras bonitas, pero que con orgullo comparte en redes sociales. Lo más jodido de todo es que consiguen seguidores que difunden la palabra y que comentan la belleza de sus textos.

«Cuando quiero bajarme de la vida me subo a sus brazos».

Al leer algo así solo pienso que es manido y ñoño, por no decir una puta mierda. ¿En serio alguien puede emocionarse con eso? No es cuestión de gustos, es cuestión de… ¡Dios! ¿De verdad? ¿Cómo puede existir un ser (vivo o inerte) que se anime con semejante cosa? Ojalá pudiera reírme, pero es que lo leo y me enfada. En fin, seré yo que no tengo ni idea.

Rubeniperez
rubeniperez85@gmail.com

Soy nada y muchas cosas a la vez: editor de Spasmo, colaborador en SpanishFear.com y un imán para los tipos raros. Adicto a vídeos estúpidos de Youtube.